Estas líneas finales son un grito de guerra, preservar la humanidad ante la brutalidad del fascismo, no caer en la indiferencia ante la destrucción y el sufrimiento que provoca. Aunque todos los demás lo hagan, yo no me convertiré en una bestia, yo seré fiel a mi humanidad. Ése es el grito de guerra que nos toca adoptar en estos tiempos.